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Devaluación Continua – Andreu Navarra

Si hay algo que llama la atención sobre la horneada reciente de libros sobre pedagogía y formación de las generaciones actuales de alumnos, es la falta de voz propia de sus protagonistas: los alumnos. Y del mismo modo, se nota una ausencia del grupo que está al frente de la labor educativa: los profesores. Esa parece ser, al menos, la tesis de Andreu Navarra, profesor de Secundaria, en un ejercicio brutal que ha sido capaz de sortear una estrategia editorial que aboga por la utopía educativa para cuestionarla con un golpe de realidad llamado Devaluación continua: Informe urgente sobre alumnos y profesores de secundaria. Este libro invita a una reflexión seria y dura sobre las hipótesis de una serie de «gurús pedagógicos», caracterizados por no conocer lo que sucede en las aulas porque no se encuentran allí. Y eso se nota sobre todo en la imposibilidad de llevar a la práctica lo que pregonan, ya que ni los centros se encuentran preparados para ello, ni la generación que describen estudia allí.

Andreu Navarra se basta así de su mejor baza, la realidad, para derribar este nuevo paradigma pedagógico, presentando un relato desgarrador que se nutre de lo que otros no pueden aportar: vivencias y experiencias de su paso por el sistema educativo público español. Un autor que pone el énfasis en los resultados aberrantes de una interminable sucesión de políticas educativas, más marcadas por la ideología política y las corrientes de mercado que por la práctica pedagógica basada en la evidencia científica. Políticas que ignoran el criterio profesional de los educadores, que denostan la pedagogía tradicional y que muestran escepticismo ante la capacidad de superación y esfuerzo requerida para aprender, abogando por el infantilismo y un descenso del nivel académico para que todos puedan conseguir lo que quieran o, también, para no lograr nada en absoluto.

Mientras tanto, los profesores tienen que lidiar con las situaciones personales de alumnos menores de edad que llegan al centro sufriendo las circunstancias personales y brutales de una realidad mermada por los recortes y el abandono de un sistema que no les ofrece alternativas. La educación hace tiempo que ha dejado de ser una labor emancipadora, generadora de oportunidades y conducente al ascenso social para quedar estancada en el aumento de una desigualdad social que baja el nivel para que todos puedan acceder a títulos, pero cuyos títulos carecen de valor porque los titulados no demuestran el nivel que acreditan tener. En este sentido, se les exige poco, cada vez menos, y ellos también rinden menos hasta pasarse los años dejando exámenes en blanco y paseándose con los cordones desatados.

Son síntomas de una generación de la inacción como respuesta, de la inoperancia ante la obediencia y de la ignorancia de la responsabilidad; una generación que usa las redes sociales como ansiolítico, de jóvenes desatendidos que apenas comen y de un sistema del que saben que, tarde o temprano, tendrá que aprobarles y que esto de poco servirá, ya que no paran de escuchar en todas partes que no tienen futuro. Se trata este libro de una llamada de alerta ante un sistema que ha dejado de centrarse en las personas para falsear los indicadores de rendimiento en aras de un ingente burocrático que solo piensa en el aumento de las cifras y la mejora de las estadísticas, sin tener en cuenta el desarrollo humano y la superación del individuo. Es así como se generan resultados estremecedores de auténtica devaluación continua impuesta desde los niveles más altos, quienes también se pasean por las aulas con los cordones desatados.

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